viernes, 14 de noviembre de 2014

Tic-tac

El tiempo no espera por nadie,
menos por mí.
Esto, lo aprendí a base de ser impuntual,
de llegar demasiado pronto,
de llegar tarde y encontrarme solo.

Pero esto se acabó,
hoy robé las agujas al reloj,
y las planté en la vía,
que para cuatro putas estaciones que hay
perdí cientos en los andenes de la vida,
en los vaivenes de la vida,
en los vas y vienes de mi vida.

Pero hoy ya no soy un viajero más,
hoy soy el tren que decide el destino,
el lugar, dónde parar y a quién llevar, o viajar...
Lo único seguro es que viajo conmigo.

Ahora iré por los raíles,
triste es el camino, pero no está anclado,
mi mente tiene otro trazado.
Que si encuentro agua seré navío,
y en tierra firme, el lugar que ansío,
en cuerpo ajeno, un mero capricho.

Qué basta ya de controlar mi vida,
de muros, de rompeolas, de pararrayos.
Qué entren maremotos, huracanes y tormentas,
que lo único que me frene,
serán los recuerdos que pesan.
Y ni eso, que los arrastro,
pero no me detienen.

Que mis emociones son lo que me diferencian del resto,
pero mi conciencia,
no entiende de formas, ni de entes, ni de cuerpos,
sólo de supervivencia.
Que cuando se cansa de huir,
libera a la bestia.

Tic... Tac...



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