domingo, 23 de noviembre de 2014

Y aquí estoy yo.

Y aquí estoy yo, 
mandando callar al bullicio, 
sólo porque escribo, 
solo, en silencio, mí, conmigo. 

Con la grandeza de la ciudad detrás, 
con la humildad del poeta delante.
Con el orgullo de un bolígrafo, 
que sin tinta marca el papel. 
Convencido de que si no es él, 
nadie será, 
ni mañana, ni hoy, ni ayer. 

Y aquí estoy yo,
mandando callar.
Harto de vuestras palabras vacías, 
de vuestras sonrisas en fotos, 
de vuestros "te quiero" de diseño, 
minimalistas. 
Mandando callar no sonidos, 
que los disfruto, 
sino cuerpos podridos.

Os puede el tiempo, 
como a mí, como a todos. 
Pero yo marco bien mi huella,
que no se vaya ante la primera ola, 
ante el tiempo y su marea. 
Vosotros tan ligeros, tan rápidos,
tan ruidosos. 
Y aquí estoy yo, 
mandando callar al bullicio, 
al gentío,
que me harto de todos, 
y de tanto hartarme me harto de mí mismo. 

Y aquí estoy yo, 
mandando callar a gritos. 
A gritos que escribo en silencio. 
A silencios que olvidan el tiempo,
y a sus caprichos.

Porque la vida es un momento, 
pero lo vivido es eterno.

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