viernes, 25 de abril de 2014

Hablo.

Hablo de caos y orden,
vagabundos de uniforme. 
Hablo de la entropía del misántropo, 
de la misantropía del bohemio.

Hablo de la justicia del poeta, 
la ley de una cultura analfabeta. 
Hablo de arte abstracto y moderno, 
de una religión que nos condena al cielo. 

Hablo del teatro que es el mundo, 
del actor que finge ser otro para ser uno. 
Hablo de cuadros circulados,
de cabezas redondas con cerebros cuadrados. 

Hablo de versos en hojas cayendo en otoño,
dejando letras como sus próximos retoños. 
Hablo de hablar en plata para conseguir oro, 
de luchar muchos contra los que son poderosos. 

Hablo de las canas de la sabiduría, 
del ignorante y sus habladurías. 
Hablo de la noche y el día, 
del exceso y la melancolía.

Hablo de cervezas frías y cafés calientes,
de aquellos que nadan contracorriente. 
Hablo de planetas y estrellas,
de disfrutar de lo que nos rodea.

Hablo, hablo y hablo, 
escribo, escribo y escribo.
Escribo sobre hacer algo, 
y hablo de no lamentarlo. 

Hablo de opuestos que crean la duda, 
el punto medio donde nadie ofrece ayuda, 
Hablo de odio platónico y odio a primera vista,
de sentir algo durante toda la vida. 

Hablo de vivos que están muertos, 
y muertos que están vivos. 
Hablo de muertos que comen tierra.
y tierra que come vivos. 

Hablo de finales sin principios,
y caminos regidos por los mismos. 
Hablo de mentes prototipo, 
y de cuerpos estereotipo. 

No os confundáis,
no hablo de ser diferentes,
o de ser iguales. 
Hablo de ser nosotros mismos. 

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