miércoles, 2 de abril de 2014

Veneno social.

A los que acusan a chicas de putas
y se la cascan con el porno a oscuras.
A los que dicen que provocan
y son ellos quienes no controlan las hormonas.

A los que gastáis vuestro tiempo en el gimnasio
y leer para vosotros es un cuento urbano.
A los que lleváis oro, habláis en plata,
a los que vuestra jerga maltrata las palabras.

A los que sólo os importa el dinero, la fama,
que para vosotros morir es cuando no se os levanta.
A los que sois más fríos que la cordillera del Himalaya
y sólo entráis en calor con el roce de una minifalda.

A vosotros, chulos y canallas.

A las que acusan a chicos de cabrones,
y nunca se han puesto en sus pantalones.
A las que dicen que no sienten
y son ellas las que no atienden.

A las que gastáis vuestro dinero en maquillaje,
y habláis de belleza sin contemplar el paisaje.
A las que lleváis joyas, vestidos de culto,
sin saber de qué niños han hecho lucro.

A las que sólo os importa el dinero, la fama,
que para vosotras morir es cuando no funciona la pastilla de mañana.
A las que sois más frías que la Antártida
y sólo entráis en calor con palabras vanas.

A vosotras, chulas y canallas.

A vosotros os dirijo este escrito,
harto de vivir para acabar en el olvido.
Harto de aguantar
vuestros estúpidos caprichos.

Harto de escuchar el precio de vuestros principios.
Harto de vosotros, y, por aguantaros, de mí mismo.
Harto de vuestra incultura, de vuestra cara dura.
Harto de toda la mierda que me rodea,
harto del hedor que vuestra cabeza dispersa.
Y estoy harto, harto y reviento.
Se me acabo la paciencia, hoy comienza otro tiempo.

Harto de ver que os llamáis diferentes,
y formáis piezas de un puzzle blanco, inteligentes.
Harto de que vuestra máxima sea la fiesta,
y si hay resaca dormir la siesta.
Harto de vosotros, porque vosotros,
sí, vosotros, sois el opio.
El opio que me mata a mí por dentro,
a mí y a la gente de provecho.

Sois el veneno de esta sociedad insana,
y desgraciadamente, también su mañana,
y tristemente, los próximos que gobernéis España.
Sólo hay que ver el panorama.
Esta es la Marca España,
una imagen caduca, corrupta e inculta,
los restos de una dictadura,
y una colonia, en cuanto a cultura.

No he perdido la esperanza,
aún habita en algunas cabezas bien amuebladas.
Y en ellas habito y de ellas vivo.
Porque si por vosotros fuera, me moriría mañana.

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