sábado, 26 de abril de 2014

Renacimiento.

He bailado con el Diablo la sonata divina.
He purgado mis pecados con incontables desdichas.
He creído en otros por no creer en mí.
Y sí, he tenido que morir para aprender a vivir.

He callado bajo la tormenta y me he cegado con sus rayos.
En busca de vidas me comí 109 gatos.
En busca de valor me enfrenté a 30 leones.
Y para sentir el peligro nadé entre tiburones.

He subido a la cima del volcán para sentir el calor,
y usé la montaña como exhalación.
Por desgracia nunca he viajado,
pero conozco este mundo y al maldito ser humano.

He tenido los ojos negros y el alma destrozada,
he sido un demonio vagando en calma.
He vivido una vida tras una máscara bien encajada,
creían conocerme y sólo era una capa.

He evitado batallas inútiles por no hacer guerras,
he evitado a toda costa a los hipócritas.
He ocultado mi rastro hasta el punto de haberlo olvidado,
pero aún recuerdo mis primeros pasos, los primeros daños...

He hecho de granos un castillo,
de ideologías un palacio.
He hecho de piedras sillas,
y me he pasado en ellas horas pensando sin tejado.

El tiempo se me acaba, pero no pasa.
El tiempo se mata, pero no muere.
El tiempo es libre, pero las palabras lo atan.
Yo morí ayer, pero viviré mañana.

He bailado con el Diablo la sonata divina.
He purgado mis pecados con incontables desdichas.
He creído en otros por no creer en mí.
Y sí, he tenido que morir para aprender a vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario